El aceite de palma destruye los bosques y la biodiversidad!

23 febrero 2012

Durante décadas, todos los días, las selvas tropicales del mundo están siendo destruidas a un ritmo alarmante: la superficie total de estos ecosistemas ha disminuido de 16 millones de kilómetros cuadrados a poco más de 7 millones de kilómetros cuadrados. Esto lleva a la extinción de varias especies, la mayoría de los cuales son todavía desconocidas para la ciencia. Según E. O. Wilson, la destrucción de los bosques tropicales, al ritmo actual (100.000 km²/año) ¡provocará la extinción de decenas de miles de especies cada año!
Una contribución decisiva a la destrucción de selva durante la última década se ha dado por la industria del aceite de palma. En particular, en el sudeste asiático (Indonesia, Malasia, Papua Nueva Guinea), el negocio del aceite de palma ha llevado a la destrucción sistemática de los bosques tropicales con fuertes pérdidas en términos de biodiversidad. Pero incluso América Central y América del Sur se están orientando en esta dirección. ¡Durante las últimas expediciones naturalistas de WBA en el sur de México nuestros miembros han sido testigos de la destrucción sistemática de enormes áreas de bosque tropical para dejar paso a las plantaciones de aceite de palma! ¡Y Brasil ya está comenzando la explotación de las áreas amazónicas para producir aceite de palma!
El cultivo de palma de aceite, sin embargo, es sólo el último eslabón de la cadena. El comercio ilegal de animales silvestres y la explotación por parte de la industria de las mejores maderas exóticas y de pasta de celulosa son los otros negocios relacionados con la destrucción de los bosques tropicales.
Volviendo al aceite de palma, es uno de los aceites vegetales de peor calidad en comercio, con un único lado positivo: que tiene un muy bajo costo de producción. Precisamente por esta razón las empresas de alimentos lo utilizan profusamente, incluso a sabiendas de que la Organización Mundial de la Salud misma ha reconocido que el consumo de aceite de palma aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular, en relación con el alto contenido de grasa saturada que contiene.
Muchísimas compañías en todo el mundo utilizan el aceite de palma en sus productos, a menudo sin declararlo en los ingredientes, o poniendo en la etiqueta indicaciones genéricas como «aceite vegetal», grasa vegetal», «aceite vegetal no hidrogenado «.
El aumento de la sensibilidad de los consumidores a este problema ha llevado recientemente a las multinacionales a elaborar una estratagema para evitar el problema: ¡el aceite de palma certificado!
El aceite de palma «certificado» procede de países declarados en forma genérica respetuosos de las convenciones internacionales aplicables en materia de derechos humanos y de protección del medio ambiente y la biodiversidad. Lástima que estos países (Malasia, Papua Nueva Guinea, Brasil, etc.) han sufrido una pérdida masiva de biodiversidad en la última década, debido a la destrucción de sus bosques tropicales.
También las superficies cultivadas para aceite de palma «certificado», de hecho, han sido obtenidas recientemente destruyendo la selva tropical. La certificación de la sostenibilidad ambiental de los productos procedentes de estos cultivos, por lo tanto, es de por sí «insostenible». Por el contrario, la posibilidad de hacer «certificable» la producción, después de eliminar el bosque, puede ser un incentivo más a la deforestación.
WBA en los próximos meses se dedicará a una campaña para sensibilizar a los consumidores en temas de sostenibilidad. Está a punto de despegar, de hecho, el Proyecto S.O.S. (en italiano «Escuelas Orientadas a la Sostenibilidad») con el objetivo de sensibilizar a los estudiantes y ciudadanos sobre el consumo verdaderamente sostenible, para excluir del uso diario esos productos (aceite de palma, papel no certificado, etc.) que nos hacen cómplices de la destrucción de los últimos bosques tropicales del planeta.
SEE THE FILM – GREEN – ABOUT THE DESTRUCTION OF THE BORNEO RAINFOREST!